Domingo de Ramos

¿Eres tú el rey de los judios?

En este día celebramos la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, donde se produjo su Pasión, Muerte y Resurrección.

Con este día damos inicio a la Semana Santa.

 

Reflexión

Después de haber preparado nuestros corazones desde el principio de la Cuaresma, con obras de penitencia y de caridad, nos reunimos hoy para iniciar con toda la Iglesia la celebración del misterio pascual de nuestro Señor Jesucristo, es decir su pasión y su resurrección.

Aclamemos a Cristo, como nuestro Rey, Señor y Salvador, igual que la multitud de discípulos que acompañan al Señor en su entrada a Jerusalén; las palmas y ramos son símbolo de la vida y la victoria de nuestro Dios. Manifestemos nuestra alabanza como una profesión de fe y un compromiso para seguir al Señor en su camino hacia la cruz, y a través de ella hacia el triunfo definitivo. Bendito el que viene en nombre del Señor, Hosanna en el cielo.

 

ORACIÓN DE BENDICIÓN DE LOS RAMOS

Dios todopoderoso y eterno, santifica con tu      bendición estos ramos, y, a cuantos vamos a acompañar a Cristo aclamándolo con cantos, concédenos entrar en la Jerusalén del cielo, por medio de Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. R. Amén.

 

A continuación rocía con agua bendita los ramos sin decir nada.

 

Seguidamente se proclama el evangelio de la entrada Del Señor a Jerusalén.

 

              Evangelio de nuestro Señor Jesucristo.

 

Según san Lucas 19, 28-40

 

En aquel tiempo, Jesús echó a andar delante, subiendo hacia Jerusalén. Al acercarse a Betfagé y Betania, junto al monte llamado de los Olivos, mandó a dos discípulos, diciéndoles:
—«Id a la aldea de enfrente;al entrar, encontraréis un borrico atado, que nadie ha montado todavía. Desatadlo y traedlo. Y si alguien os pregunta: “¿Por qué lo desatáis?”, contestadle: “El Señor lo necesita”.»
Ellos fueron y lo encontraron como les había dicho. Mientras desataban el borrico, los dueños les preguntaron:
—«¿Por qué desatáis el borrico?»
Ellos contestaron:
— «El Señor lo necesita.»
Se lo llevaron a Jesús, lo aparejaron con sus mantos y le ayudaron a montar.
Según iba avanzando, la gente alfombraba el camino con los mantos.
Y, cuando se acercaba ya la bajada del monte de los Olivos, la masa de los discípulos entusiasmados, se pusieron a alabar a Dios a gritos, por todos los milagros que habían visto, diciendo:
—«¡Bendito el que viene como rey, en nombre del Señor! Paz en el cielo y gloria en lo alto.»
Algunos fariseos de entre la gente le dijeron:
—«Maestro, reprende a tus discípulos.»
Él replicó:
—«Os digo que, si éstos callan, gritarán las piedras.»

 

Palabra del Señor.

 

ORACIÓN DE LOS FIELES

Como verdaderos discípulos, seguimos a Cristo, que entra en Jerusalén para subir a la cruz. Invoquemos a Dios Padre misericordioso, pidiendo por la salvación de todos los hombres.

 

  1. R. Por la pasión de tu Hijo, escúchanos, Padre Nuestro.

 

Por el Papa Francisco, el obispo Ángel Javier Pérez, por los sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas, para que iluminados por el Espíritu de Dios ayuden a todos sus fieles a vivir con profundidad esta semana de gracia. Roguemos al Señor.

Por los gobernantes, para que ejerzan la autoridad como servicio y así promuevan la paz, la justicia y la caridad entre los pueblos. Roguemos al Señor.

Por los enfermos, los pobres y los que sufren, para que unan sus sufrimientos a los de Cristo sufriente en su pasión y en el gozo de la Pascua. Roguemos al Señor.

Por quienes han sido llamados a la vida consagrada, para que sean testigos fieles del amor de Dios; y que otros se decidan a vivir su compromiso bautismal profesando los votos de obediencia, castidad y pobreza. Roguemos al Señor.

Por todos nosotros reunidos en esta celebración, para que al contemplar el misterio de la Pasión del Señor, podamos vivir esta semana santa muriendo con él, para resucitar con él.

Sacerdote: Escucha, Padre, la oración de tu pueblo, que celebra la pasión de tu Hijo; haz que, después de haberlo aclamado en el día de la alegría, sepamos seguirlo con la fidelidad del amor en la oscura pero vivificadora hora de la cruz. Por Jesucristo Nuestro Señor.

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